La cetrería es el arte de cazar con aves rapaces, especialmente con halcones, azores y otras aves de presa para la captura de especies de cuadrúpedos y pequeñas aves.
Biológicamente se trata de una simbiosis (entre hombre y animal) en que ambas especies se benefician.
El principal impulsor de la cetrería en España, Félix Rodríguez de la Fuente, la definió como " la primera vez en que el hombre no sometió al animal al yugo y al látigo ".
El humano captura, liga el ave al propio hombre por reflejos condicionados, y entrena al ave en la caza y en la afinidad.
La cetrería fue una práctica que alcanzó su mayor auge en la Edad Media, estuvo ligada principalmente a los nobles, los que tenían halcones gerifaltes, baharís, azores..., pasando por los clérigos con sus gavilanes, hasta las nobles femeninas que tenían sus pequeños cernícalos.
Desde hace casi un siglo, el colectivo de cazadores de España trabaja de manera conjunta, agrupados en una gran Federación por el bien de la caza y la conservación de las distintas especies y de los hábitats naturales.
La cetrería es una de las modalidades de caza tradicionales que más incremento y prestigio ha logrado en estos últimos tiempos.
En 2010, el Arte de la Cetrería fue declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La distinción de la Unesco supone un reconocimiento mundial para un arte del que existen manuscritos cinco siglos antes de Cristo, y que hoy se practica en muchos países del mundo.
Los aeropuertos de todo el mundo tienen halconeros para impedir que las aves causen accidentes aéreos. La presencia de fauna incontrolada en las inmediaciones de estas instalaciones puede afectar a la seguridad de la operación aérea. Se ha intentado alejar este peligro de la forma más respetuosa con el medio ambiente: utilizando el ancestral arte de la cetrería, como técnica disuasoria del vuelo de las aves en el entorno aeroportuario.